miércoles, 20 de febrero de 2013

'12 HOMBRES SIN PIEDAD' LECCIÓN DE VIDA


Twelve angry men 1957
Director: Sydney Lumit
Reparto: Henry Fonda, Lee J. Cobb, E.G. Marshall Jack Warden, Ed Begley, Marin Balsam, John Fiedler, Robert Webber, Jack Klugman, Edward Binns, Joseph Sweeney, George Voskovec... 


Muchas son las películas que habréis visto en las que un juicio es el escenario principal de la película, pero muy pocas películas hay que hayan reflejado la intensidad de un juicio, y desde el punto de vista de el jurado, como lo hace esta obra maestra de Sydney Lumet.


'12 hombres sin piedad' es un drama judicial que trata la deliberación de un caso que a priori parece de fácil resolución -un joven socialmente marginado que ha matado a su padre- pero a pesar de que todos los creen culpable, un único jurado plantea la posibilidad de una duda razonable; con su argumentos, el jurado numero 8 pedirá al resto de compañeros que analicen todo bien antes de dictaminar un veredicto.

Prácticamente la totalidad de la acción se desarrolla en el interior de la 
sala del jurado. La tensión y la sensación de claustrofobia para el espectador aumenta al mismo ritmo que para los personajes. Lumit hace un juego perfecto con movimientos de cámara que se acercan al personaje y los cambios de lente, acompañado esto con una fotografía de una calidad excelente, ofreciendo unos intensos primeros planos que provocan esas sensaciones que nos ayudan a entender e identificar la psicologías de los personajes. Con estos trucos de cámara y según va avanzando la votación, vamos descubriendo a los que verdaderamente están preocupados por el caso, y por la responsabilidad que sobre ellos ha caído  Y a los que parece importarles poco todo el suceso.

Henry Fonda encabeza este reparto, en el que para mí es la mejor de sus interpretaciones. La intensidad, la claridad con la que plantea sus argumentos y la seguridad de su personaje te mantienen atento y concentrado en todo momento. Magnifico. Pero no solo Fonda, Ed Begley destaca también en su papel de intolerante y racista. Un frío y muy analítico E.G. Marshall o el amargado personaje interpretado magistralmente por Lee J. Cobb. Y bueno, radiante el pasotismo exasperante de Robert Webber.

Estos doce hombres, representan de algún modo al ser humano en general. Los distintos tipos de psicologías, caracteres, personalidades que nos podemos encontrar día a día en cualquier faceta de la vida. De hecho, los personajes no se dirigen entres ellos por el nombre, si no que emplean el numero que se les ha asignado como jurado o por sus profesiones; gente normal llamada a cumplir una obligación; gente normal con la que el espectador se puede identificar sin ningún problema.
Y es que de alguna manera, esta película lo que viene a reflejar son los comportamientos y actitudes de la sociedad, y como a veces sin quererlo o sin pretenderlo, acabamos dejándonos llevar por una serie de prejuicios que el entorno, o las situaciones nos plantean; de ahí la importancia de escuchar a la razón.


Os aconsejo que si aún no habéis visto esta obra maestra os propongáis verla, porque os garantizo que no solo acabaréis con la sensación de haber visto buen cine, si no que además sacaréis en claro que habéis presenciado una verdadera lección de vida.

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